1.25.2009

Querría encontrar balcones iluminados, con ese brillo de esperanza y de tranquilidad. Mirar hacia el cielo, y descubrir que el sol acaricia las plantas de un balcón urbano, escondido y solitario. Entonces sentir, al ver esa luz, un calor tibio, una caricia al alma, un suspiro de brisa interna. Miro ese balcón, que ahora está dado vuelta y espero que vuelva a ser ese balcón. Ahora, a la inversa, es un nudo confuso, algo vertigonoso, casi no se ve
la luz, se ven las líneas rectas de un edificio cualquiera.

1 comment:

en el clavo said...

todas las cosas dependen del ángulo desde el que se miren